Me despierto tarde,
como cuando compartíamos noche
en la parte de atrás de tu coche.
Un té hirviendo sobre la mesa,
una revista vieja
y una tenue luz de mediodía.
Te pensé
y como una proporción utópica
te sumé y te resté.
Eres mi perfecta sucesión de Fibonacci.
UNA primera cita,
UN primer deseo,
DOS tontos y un anhelo.
TRES veces para despedirme en tu portal.
CINCO los días sin verte últimamente,
OCHO desde tu último viaje.
TRECE, el día en que pensarte.
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