martes, 14 de junio de 2016

xxxx - BHD



Ha vuelto a pasar tu reflejo
como un alma volando en pena ante el cristal
mientras conducía sin rumbo.

Ahí estaba una parte de ti
gris y corrompida por el silencio del atardecer,
yacía cercana a la sombra de un árbol.

La observé de lejos esperando verte
sin pensar en el hecho de encontrarte y sentirme palidecer
como si dejase de ser humano.

Torné tras la propia carretera,
olvidé mi destino y quise, sin querer,
contemplar que una parte de ti vagaba por la ciudad.

Esperé paciente a cruzarme con tu mirada,
caía una lágrima por mi mejilla
la luz del ocaso ya mojaba mi cara.

Sólo había un trocito de ti bajo aquel árbol,
a un lado del camino sobre arena todavía húmeda,
eran tus pasos por recorrer.

Ojalá seguirte hasta tu morada,
volver a tus caderas
morder tu beso de nácar.


viernes, 10 de junio de 2016

un quince de abril a las once treinta



Allí estabas
haciendo que todo pareciese 
demasiado fácil.
Ni la alarma de incendios
sonó
ni los servicios de emergencia lograron apagar
mi fuego.
No pudiste ver 
que ardía
en deseos de quererte
como se quieren en las novelas mexicanas:
de un modo exagerado.

Fácil
era perderme en ese viaje
infinito
de tus piernas libres de pantalón
como si de un roadtrip se tratase
que aunque careciese de chófer
el recorrido ya me lo sé:
mi viaje favorito 
comienza en el mordisco de tu nuca, 
pasa por tu pecho, 
agarrándome a la tinta de tu antebrazo 
(que si me caigo
que sea sobre seguro)
y acaba en donde los dos nos fundimos
en uno.

Etiquetaría con posesivos
cada parte de tu anatomía;
yo, que he sido tan de letras, aprendería
en tan sólo un segundo
el nombre de cada uno de los músculos y tendondes
de ese cuerpo tan tuyo
que haría mío.

(mi) Tormenta



Porque tú siempre has sido muy de encenderme,
muy de acercarte y que se me nuble la vista.

Porque contigo
bailaría bajo una eterna lluvia.

Apareces como
perturbación atmosférica
acompañada de aparato
-eléctrico-.

Y después,
arcoiris.

Porque de ti
todo lo bueno,
de la rebelión a la ca(l)ma.

pensamientos desde el asiento del conductor



Si por cada vez
que te miré a los ojos
(y callé
lo guapo que estabas
y guardé
los deseos de devorarte)
me ganase un beso
ahora mismo
al viento que te roza
no le tendría celos.

domingo, 5 de junio de 2016

infinitos números naturales


Me despierto tarde,
como cuando compartíamos noche
en la parte de atrás de tu coche.

Un té hirviendo sobre la mesa,
una revista vieja
y una tenue luz de mediodía.

Te pensé
y como una proporción utópica
te sumé y te resté.

Eres mi perfecta sucesión de Fibonacci.

UNA primera cita,
UN primer deseo,
DOS tontos y un anhelo.

TRES veces para despedirme en tu portal.

CINCO los días sin verte últimamente,
OCHO desde tu último viaje.
TRECE, el día en que pensarte.


sábado, 4 de junio de 2016

en tu lado de la cama



Me voy a quedar
con las ganas
de ti
en la cama,
con la mirada perdida
y la luz
entrando por la ventana.

Me voy a soñar
con tus manos
y tu tinta
gastándose en mis labios,
borrando heridas
abriendo puertas
y olvidando el pasado.

Me quiero quedar contigo
en tu lado de la cama.

jueves, 2 de junio de 2016

primera vez.

Recuerdo
la primera vez.
La nuestra.

La recuerdo del revés, de atrás hacia adelante.
Tú, firme, con la puerta en la mano
y el pijama a medio poner.

Avísame cuando llegues a casa.

No te dije que te estaba queriendo
-lo pensé-
cuando nos enlazábamos en tu sofá.

De banda sonora
Vicky, Cristina, Barcelona al compás de tu respiración.
Mis manos por tu pelo y mis labios en tu frente.

No te dije que te estaba queriendo.

Fue la primera.
La vez en que dormimos juntos.
En la que se paró el tiempo o te paraste tú, No lo sé ya.

¿Sabes? Nunca había dormido así con nadie.

día30

Amoviste
lo que el futuro nos deparaba.
El presente se hizo un pasado
xerigrafiado en mi retina.

amor del bueno



Yo sólo quiero abrazarte el corazón por dentro
despacito y sin prisa,
dejando que se deshaga el hielo
de nuestra Cocacola de litro y medio.

Yo sólo pido escaleras mecánicas
de las que te llevan agarrado a mi cintura,
que no se sabe dónde empiezan
y que terminan en tu cama.

Yo sólo quiero
susurrarte al oído un "bonito",
cogerte de la mano
y que se pare el tiempo.

Hacerte
lo que el otoño a un almendro
desnudarte, y tirarnos juntos al suelo.

en nuestra caja de cerillas



Como decía María Part:
"yo ya no sé
en que idioma decir
las ganas que tengo de ser
NOSOTROS:
con caricias de repente
o exhalando suspiros".

Quizá pases ya del Whatsapp,
del Facebook y del nosotros
(o sólo de mí).
Lo que yo no sé
es lo que se te pasa por la mente,
si yo de vez en cuando
o un cuando en vez mío.

En mi humilde opinión
si esas noches tan nuestras eran,
yo tan tuyo, tú tan... ¿tú?
¿Por qué dejar que gane el miedo?

Yo querría,
por no decir que anhelo,
los mordiscos en la nuca
y las manos que se pierden
jugando al tetris en la parte de atrás de tu coche
con tu mirada de provocación
derrumbando mis barreras
y analizando mis movimientos.

Te rogaría
que no dibujases -de momento- el fracaso
sobre un lienzo todavía en blanco.
Que yo te pinto de colores,
tú sólo quédate aquí y ponme luz.
Te pienso
luego existo.