martes, 31 de mayo de 2016

prometo avisarte cuando llegue a casa.



Uramaki de salmón.
Salsa de soja derramada.
Juntar dos sofás para conseguir una cama,
no le demos vueltas al trabajo.
No pienses que tienes que madrugar mañana.

Una película mala,
da igual. No la verás acabar.
Cinco minutos de silencio,
de beso mordido.
Y luego tú. Sólo tú durante horas.

Rebusco mis slips por el suelo,
llaves, cartera...
Tu mirada en la puerta.

Prometo avisarte cuando llegue a casa.

domingo, 29 de mayo de 2016

una barrita de Snickers

Por el miedo a que me quieras
que no a quererte,
sin querer.
Que no sé si es tontería
o venía yo ya tonto de casa
pero me asusta el futuro cuando pienso en él.
Eso pasa.

Déjame vivir el presente,
pegado a tu cuello
bebiéndome los minutos
a sorbitos.
Olvida que mañana -quizá- pase algo
que nos cambie el rumbo
y regálame tus sonrisas y susurros.

Devoraría el tiempo a tu lado
y sería un abrazo mi manjar preferido.
Como una barrita de Snickers:

eres mi capricho favorito.


sin noticias de Holanda



en línea
son las dos palabras que más leo:
retroalimentación.

Ojalá conmigo, sin un "última conexión...".
Sigo esperando por tu mensaje.

La esperanza ilusión  es lo último que se pierde.


yo tan Marvel...



Siempre adoré a los superhéroes.
Del cómic a la gran pantalla,
del blanco y negro al color,
de lo más realista a la ciencia ficción.

Siempre soñé con poderes
sin saber
tonto de mí,
que los escondía quién menos esperase.

Estás loco,
diría,
al primero que preguntase
cuánto poder puede tener un labio casi partido,
una cicatriz sobre la frente,
un flequillo rebelde.

No creería que superpoder,
así como tal,
podría ser el de unas manos calmando una vida
(sin querer, sin saberlo).
Ni que la mejor medicina
es una butaca de última fila.

sábado, 28 de mayo de 2016

Dame cinco minutos de felicidad relativa.
Sólo trescientos segundos de tu tiempo
que me hagan evadirme.

Déjame volar a tu cuerpo,
liviano.
Prometo no llevar equipaje:
voy vestido de besos.
Me basta.

Dame cinco minutos de sueños,
de resumir un cine, una exposición,
de conversación interminable,
de mordisco en el corazón.

Dame un último beso que no me sepa amargo,
que esto es como el café,
sólo con azúcar me lo trago.


Podría contarte que,
bajo la lluvia pensé en ti.
Otra vez.

Podría confesarte que,
mientras me calaba hasta los huesos,
echaba de menos un abrazo
de los que acaban en sonrisa.

Te diría que no me faltases,
que me haces tanto bien
que ni te lo imaginas.

Enmudecería si,
en una forzada casualidad,
te viese salir de tu portal.
Otra vez.

Otra vez mi sonrisa (tonta).

Dejaría de callarme:
el perdón, los halagos, los "comámonos el mundo hoy",
y el "te quiero comer a ti",
pero no me dan las horas para hacerlo con calma,
ni el valor, ni la esperanza, ni qué sé yo.

Dejaría de callarme que no sé cuánto va a durar,
otra vez,
esa sensación de morfina en vena que me causas
pero que me hacía tan yonki de tus caricias.

domingo, 1 de mayo de 2016

Un poco de lo que me gusta...

...es lo único que pido.

Esa sonrisa que niega con la cabeza,
compartir helado.

Pido tus manos suaves acariciándome
sin miradas, sólo la tuya.

Pido por tu ausencia
porque me hace extrañarte.

Pido por las piernas entrelazadas bajo la mesa;
por el cine, las palomitas, por bebida para dos y dos butacas que no corresponden.

Pido por la cultura,
por la gastronómica, la artística y la etnográfica
(contigo).

Pido por quedarme en este presente que me tiene absorto,
pido por las no-preocupaciones, por las sonrisas que nunca caen en saco roto.