miércoles, 13 de abril de 2016
Te has peleado ya con los palillos malos del take away,
se me ha derramado la salsa de soja -de bolsita-
y nos hemos pasado con el wasabi...
Quédate tú con el último trozo de sashimi de atún,
te regalo, si quieres, el nigiri de salmón
que no puedo más; que me lleno, que me sacio...
Que no es por el sushi,
es por tus sonrisas, que durante la cena las he devorado.
- ¿Por qué no me miras?
- Porque no.
- Mírame...
- No puedo.
- ¿Por qué? ¿He hecho algo mal?
- No...
- Mírame, entonces.
- No puedo mirarte... Sigo poniéndome nervioso cada vez que cruzo miradas contigo.
- ¿Y si me abrazas?
- Abrázame tú, me haces sentir seguro. A tu lado nunca pasa nada malo, sólo vuelan las horas.
- Porque no.
- Mírame...
- No puedo.
- ¿Por qué? ¿He hecho algo mal?
- No...
- Mírame, entonces.
- No puedo mirarte... Sigo poniéndome nervioso cada vez que cruzo miradas contigo.
- ¿Y si me abrazas?
- Abrázame tú, me haces sentir seguro. A tu lado nunca pasa nada malo, sólo vuelan las horas.
sábado, 2 de abril de 2016
soñé.
soñé que era romántico.
era romántico invitarte a una ducha
y a cenar, quizá, si quisieses...
Resultó convertirse en pesadilla
que la ducha se interrumpiese con la cena:
el repartidor del Burguer King siempre llama dos veces.
soñé que te tenía.
sólo fue un sueño de una noche de ducha rápida y Long Chicken sin salsa.
Ojalá más sueños de agua caliente... hasta que me interrumpan.
Suéñame tú también.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)