domingo, 29 de mayo de 2016

yo tan Marvel...



Siempre adoré a los superhéroes.
Del cómic a la gran pantalla,
del blanco y negro al color,
de lo más realista a la ciencia ficción.

Siempre soñé con poderes
sin saber
tonto de mí,
que los escondía quién menos esperase.

Estás loco,
diría,
al primero que preguntase
cuánto poder puede tener un labio casi partido,
una cicatriz sobre la frente,
un flequillo rebelde.

No creería que superpoder,
así como tal,
podría ser el de unas manos calmando una vida
(sin querer, sin saberlo).
Ni que la mejor medicina
es una butaca de última fila.

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