sábado, 28 de mayo de 2016



Podría contarte que,
bajo la lluvia pensé en ti.
Otra vez.

Podría confesarte que,
mientras me calaba hasta los huesos,
echaba de menos un abrazo
de los que acaban en sonrisa.

Te diría que no me faltases,
que me haces tanto bien
que ni te lo imaginas.

Enmudecería si,
en una forzada casualidad,
te viese salir de tu portal.
Otra vez.

Otra vez mi sonrisa (tonta).

Dejaría de callarme:
el perdón, los halagos, los "comámonos el mundo hoy",
y el "te quiero comer a ti",
pero no me dan las horas para hacerlo con calma,
ni el valor, ni la esperanza, ni qué sé yo.

Dejaría de callarme que no sé cuánto va a durar,
otra vez,
esa sensación de morfina en vena que me causas
pero que me hacía tan yonki de tus caricias.

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