Tienes una especie de paz
previa a la guerra
que pone nerviosos
a cuántos te rodean,
que convierte en dócil
a la bestia.
Que sueña,
que lucha,
que ríe,
que salta,
que grita,
que juega.
Así que, deja se caiga el mundo
y te pille bailando en cualquier calle;
que en domingo
no se libran batallas
al menos,
no más allá de tu cama.
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