sábado, 9 de marzo de 2019

Llega un día en que levantas cabeza.
En que las únicas fotos de tu ex que conservas son las más sucias y decadentes, porque coqueteas con la idea de que si se hace famoso, puedas joderle la existencia.
Observas manos y labios en todos los que se te acercan para que ningunas se parezcan a las suyas y piensas: “al menos que si me tocan para joderme, que sea de placer” y sonríes al recordar en todo lo que creía que hacía bien y nunca te atreviste a negar por no lapidar su autoestima. Pobre iluso.
Porque llega un día en el que levantas cabeza y sus redes sociales no son lo primero que miras cada día. Vuestra canción hace tiempo que ha pasado a ser sólo suya porque tu vida ya tiene otra banda sonora con un ritmo mejor, con más movimiento y alegría. Ya no buscas su coche por la calle para saber si está cerca y, si lo ves, sólo lo miras para saber si le ha dado un golpe y poder agradecerle al karma todas tus plegarias.

Porque, qué coño, has levantado cabeza y has llegado a la conclusión de qué tonto has sido por estar triste, lo bien que estás ahora y qué buen sexo tienes...

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